Tuesday, March 14, 2006

La despedida



¡No lloren por mi!
oh malditas almas condenadas,
lloren más bien por si mismos
y por sus espiritus putrefactos.

No merezco una sola lagrima,
no merezco un solo recuerdo,
y mucho menos
un buen entierro.

Mi cuerpo debe ser quemado
o en su defecto,
¡lancenme a los perros!,
¡lancenme a los biutres!,
o ha algun basurero.

Yo, en vida
no fui más que un estorbo,
no fui mas que un inoportuno,
no fui mas
de lo que quice ser.

Es por ello que ha mi muerte
la humanidad se alegre,
puesto que no ha perdido nada
en cambio
ha ganado un espacio
para poder colocar
un bote basurero...